La piel de gallina que viene de una canción
El estribillo que todo el estadio canta a la vez, una voz que sostiene la nota en un concierto, el primer acorde de una canción que marcó tu adolescencia, y de pronto se te pone la piel de gallina. Los científicos lo llaman escalofríos musicales, o frisson.
No a todos les pasa, y cada persona los siente con canciones distintas. Justamente por eso los investigadores quisieron entenderlos.
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Lo que mostró el primer estudio
Anne Blood y Robert Zatorre, de la Universidad McGill, en Canadá, registraron la actividad cerebral de músicos mientras escuchaban fragmentos que les daban escalofríos. Cuanto más intensos eran, mayor era la actividad en regiones ligadas a la recompensa y a la emoción, las mismas que responden a la comida y a otras fuentes de placer.
Fuente: Blood y Zatorre, Intensely pleasurable responses to music, PNAS, 2001.
Por qué la música tiene ese poder
La música juega con las expectativas. El cerebro anticipa lo que viene y reacciona cuando la canción confirma o rompe esa predicción de una forma agradable. Los recuerdos personales unidos a una canción, como la de una boda o la que sonaba en un viaje, intensifican aún más la respuesta.
La dopamina llega antes del escalofrío
Diez años después, otro equipo de McGill combinó dos tipos de exámenes para medir la dopamina, una sustancia ligada al placer y a la motivación, mientras voluntarios escuchaban sus propias canciones favoritas.
Encontraron dos fases. En los segundos previos al momento cumbre, la dopamina se liberaba en una zona relacionada con la anticipación. En el instante del escalofrío, la liberación ocurría en otra zona, relacionada con la recompensa. Es decir, parte del placer está en esperar ese momento, no solo en escucharlo.
Por qué algunas personas lo sienten más
Un estudio de 2016 comparó a personas que suelen sentir escalofríos con la música y a otras que casi nunca los sienten. El primer grupo tenía más conexiones entre la zona del cerebro que procesa el sonido y regiones ligadas a la emoción y a la percepción del propio cuerpo.
El estudio fue pequeño, con 20 participantes, así que el resultado aún necesita confirmación. Pero ayuda a explicar por qué la misma canción conmueve a una persona y deja indiferente a otra.
Si nunca los sientes
No sentir escalofríos con la música es común y no significa que la disfrutes menos. Mira también por qué algunas canciones se quedan pegadas en la cabeza.
Fuentes
- Blood AJ, Zatorre RJ. Intensely pleasurable responses to music correlate with activity in brain regions implicated in reward and emotion. PNAS, 2001. https://doi.org/10.1073/pnas.191355898
- Salimpoor VN et al. Anatomically distinct dopamine release during anticipation and experience of peak emotion to music. Nature Neuroscience, 2011. https://doi.org/10.1038/nn.2726
- Sachs ME et al. Brain connectivity reflects human aesthetic responses to music. Social Cognitive and Affective Neuroscience, 2016. https://doi.org/10.1093/scan/nsw009
Preguntas frecuentes
¿Por qué la música me pone la piel de gallina?
El estudio de Blood y Zatorre relacionó los escalofríos con la activación de áreas de recompensa y emoción del cerebro.
¿A todo el mundo le pasa?
No. Muchas personas casi nunca sienten escalofríos con la música, y es normal.
¿Qué parte de una canción da más escalofríos?
Varía según la persona, pero los momentos de cambio o sorpresa suelen ser los más citados.
¿Se puede entrenar para sentirlos?
No hay un método comprobado. Como la anticipación forma parte de la respuesta, escuchar con atención canciones que conoces bien puede favorecer el momento, pero varía de persona a persona.