La pregunta clásica
Las cosquillas de otra persona son insoportables. Hacértelas tú casi no produce nada. Los investigadores probaron por qué, y la respuesta dice mucho sobre cómo el cerebro predice sus propios movimientos.
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El experimento del robot
Sarah-Jayne Blakemore, Daniel Wolpert y Chris Frith pidieron a los participantes mover un brazo robótico que tocaba la palma de su propia mano. Cuando el toque acompañaba el movimiento exactamente, la sensación era débil. Cuando los investigadores introducían un pequeño retraso o cambiaban la dirección del toque, la sensación se volvía más intensa, parecida a la de un toque ajeno.
Por qué el cerebro hace eso
El cerebro predice las consecuencias de sus propios movimientos y reduce la respuesta a ellos. Eso ayuda a separar lo que uno mismo provoca de lo que viene de fuera, algo útil para percibir un toque inesperado. Las cosquillas dependen justamente de la sorpresa.
Cosquillas y humor no son lo mismo
Charles Darwin sugirió que reírse por cosquillas y reírse de un chiste tendrían el mismo origen. Christine Harris y Nicholas Christenfeld lo probaron: ver comedia antes no volvió a nadie más sensible a las cosquillas, y quien más se reía de los chistes no era quien más se reía de las cosquillas.
En otro experimento, participantes con los ojos vendados creían que en algunas rondas una máquina les haría cosquillas. En la práctica el toque venía siempre de la misma fuente, y se rieron igual en los dos casos, lo que sugiere que la risa es en buena parte un reflejo.
Fuente: Harris y Christenfeld, Humour, Tickle, and the Darwin-Hecker Hypothesis, Cognition and Emotion, 1997.
Fuente: Harris y Christenfeld, Can a machine tickle?, Psychonomic Bulletin and Review, 1999.
Las ratas también sienten cosquillas
En 2016, investigadores de Berlín hicieron cosquillas a ratas y registraron vocalizaciones ultrasónicas asociadas a estados positivos en esos animales, mientras neuronas de un área del cerebro ligada al tacto se activaban. Cuando las ratas estaban ansiosas, respondían mucho menos. El contexto y el ánimo cambian la respuesta.
Fuente: Ishiyama y Brecht, Neural correlates of ticklishness in the rat somatosensory cortex, Science, 2016.
Fuentes
- Blakemore SJ, Wolpert D, Frith C. Central cancellation of self-produced tickle sensation. Nature Neuroscience, 1998. https://doi.org/10.1038/2870
- Harris CR, Christenfeld N. Humour, Tickle, and the Darwin-Hecker Hypothesis. Cognition and Emotion, 1997. https://doi.org/10.1080/026999397380050
- Harris CR, Christenfeld N. Can a machine tickle? Psychonomic Bulletin and Review, 1999. https://doi.org/10.3758/bf03210841
- Ishiyama S, Brecht M. Neural correlates of ticklishness in the rat somatosensory cortex. Science, 2016. https://doi.org/10.1126/science.aah5114
Preguntas frecuentes
¿Por qué no puedo hacerme cosquillas?
El cerebro predice sus propios movimientos y atenúa la respuesta, y las cosquillas dependen de la sorpresa.
¿Las cosquillas tienen que ver con el humor?
Los estudios sugieren que no. Estar de buen humor por una comedia no aumentó la sensibilidad a las cosquillas.
¿Las ratas sienten cosquillas?
La investigación registró vocalizaciones asociadas a estados positivos al hacerles cosquillas, y menos respuesta cuando estaban ansiosas.