Una sensación que todos conocen
Antes de un examen, una entrevista de trabajo o la final del campeonato, el estómago parece reaccionar antes que nosotros. En español tenemos varias formas de decirlo: "un nudo en el estómago" cuando son nervios, "mariposas en el estómago" cuando hay ilusión o enamoramiento. Las dos expresiones tienen base real: el sistema digestivo responde a lo que siente el cerebro.
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El eje intestino-cerebro
Una revisión publicada en Nature Reviews Neuroscience describe la comunicación en los dos sentidos entre el cerebro y el intestino, a través de nervios como el vago, de hormonas y del sistema inmunitario. El estrés altera el funcionamiento del intestino, y las señales que vienen del intestino también influyen en el cerebro.
Qué pasa cuando estamos nerviosos
En la reacción de alerta, el cuerpo desvía energía hacia los músculos, el corazón y la respiración. La digestión queda en segundo plano, lo que puede traer esa sensación de vacío, presión o náusea. Es una respuesta normal y pasajera.
Cuando la conexión se vuelve síntoma
Para la mayoría de las personas, el nudo se deshace cuando pasan los nervios. En algunas, sin embargo, la comunicación entre intestino y cerebro se vuelve demasiado sensible. Hoy la medicina llama a este grupo de problemas trastornos de la interacción intestino-cerebro, y el síndrome del intestino irritable, conocido en algunos países como colon irritable, es el ejemplo más conocido.
La revisión que respalda los criterios de Roma IV, usados por gastroenterólogos de todo el mundo, describe cómo el estrés, la sensibilidad del intestino y la forma en que el cerebro interpreta esas señales se combinan para producir dolor y malestar reales, incluso sin una lesión visible en los exámenes.
Fuente: Drossman, Functional Gastrointestinal Disorders and Rome IV, Gastroenterology, 2016.
Una forma sencilla de calmar el cuerpo
La respiración es una de las pocas partes de la reacción de alerta que se pueden controlar. En la respiración diafragmática, el aire entra por la nariz y se expande el abdomen, no el pecho. Después, se suelta el aire despacio, un poco más largo que la inspiración.
En un estudio con adultos sanos publicado en Frontiers in Psychology, quienes practicaron este tipo de respiración durante ocho semanas tuvieron menos emociones negativas, mejor atención y niveles más bajos de cortisol, la hormona del estrés, que el grupo que no practicó.
Cuándo consultar
Las molestias frecuentes, el dolor, la diarrea o los cambios intestinales que no se van merecen una consulta médica. Mira también señales de ansiedad en el cuerpo y cómo reconocerlas.
Fuentes
- Mayer EA. Gut feelings: the emerging biology of gut–brain communication. Nature Reviews Neuroscience, 2011. https://doi.org/10.1038/nrn3071
- Drossman DA. Functional Gastrointestinal Disorders: History, Pathophysiology, Clinical Features, and Rome IV. Gastroenterology, 2016. https://doi.org/10.1053/j.gastro.2016.02.032
- Ma X et al. The Effect of Diaphragmatic Breathing on Attention, Negative Affect and Stress in Healthy Adults. Frontiers in Psychology, 2017. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2017.00874
Preguntas frecuentes
¿Por qué el estómago reacciona a los nervios?
El cerebro y el intestino se comunican todo el tiempo, y el estrés cambia el funcionamiento del sistema digestivo.
¿El nudo en el estómago es ansiedad?
Es una reacción normal ante situaciones de expectativa. Si es frecuente e intenso, vale la pena hablar con un profesional.
¿El intestino influye en el estado de ánimo?
La investigación muestra comunicación en los dos sentidos, pero todavía hay mucho por entender.
¿Respirar hondo ayuda?
Puede ayudar. Respirar despacio usando el diafragma calma la reacción de alerta, y los estudios muestran efecto sobre el estrés con la práctica regular.