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La sensación que casi todo adulto tiene

"¿Ya es diciembre otra vez?" es una de las frases que más se repiten cuando llegan las fiestas de fin de año. Las vacaciones escolares que de niño parecían eternas ahora se van en un suspiro. La pregunta es si la percepción del tiempo cambia de verdad con la edad, y en qué tipo de intervalos.

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Lo que encontró el estudio

Marc Wittmann y Sandra Lehnhoff preguntaron a cientos de personas, de adolescentes a adultos mayores, qué tan rápido habían pasado la última semana, el último mes, el último año y los últimos diez años. En los periodos cortos, la edad casi no marcó diferencia. La sensación de que la última década pasó volando sí creció con la edad hasta cerca de los 50 años, y después se estabilizó.

Fuente: Wittmann y Lehnhoff, Age effects in perception of time, Psychological Reports, 2005.

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Por qué ocurre

Una explicación frecuente es la novedad. Las etapas llenas de experiencias nuevas, como los primeros años de universidad, una mudanza o un trabajo nuevo, dejan muchos recuerdos distintos y, vistas hacia atrás, parecen largas. Las rutinas muy repetidas dejan pocos recuerdos diferentes, y el periodo se encoge en la memoria.

La rutina acorta el tiempo en el recuerdo

Investigadoras de la Universidad Hebrea de Jerusalén estudiaron cómo la rutina cambia la percepción del tiempo. En una serie de estudios, los periodos llenos de actividades repetidas se recordaban como más cortos que periodos de la misma duración pero con más novedades.

La lógica es que el cerebro mide el pasado por lo que guardó. Semanas casi iguales, mismo trayecto, mismo escritorio, misma serie por la noche, generan pocos recuerdos diferentes y, al mirar atrás, parecen haber pasado volando. En la vida adulta eso ocurre más que en la infancia, cuando casi todo era nuevo.

Fuente: Avni-Babad y Ritov, Routine and the perception of time, Journal of Experimental Psychology: General, 2003.

El tiempo vivido y el tiempo recordado

Una revisión publicada en Psychonomic Bulletin and Review reunió decenas de experimentos sobre cómo estimamos la duración. Los autores separaron dos maneras de medir el tiempo: mientras pasa y le prestamos atención, y después, al recordarlo. En el segundo caso, la estimación depende mucho de cuántos cambios y acontecimientos registró la memoria.

Eso explica una paradoja conocida. Un viaje lleno de novedades se pasa rápido mientras ocurre, pero se recuerda largo. Una tarde de espera en una oficina pública se hace eterna en el momento y casi desaparece de la memoria después.

Fuente: Block y Zakay, Prospective and retrospective duration judgments, Psychonomic Bulletin and Review, 1997.

¿Se puede frenar el tiempo?

El reloj no, pero sí el recuerdo del tiempo. Romper la rutina, aprender algo nuevo y anotar lo que pasó cada semana dejan los meses con más puntos de referencia. Mira también por qué no recordamos los primeros años de vida.

Contenido informativo. No sustituye la orientación médica, financiera o profesional individualizada.

Fuentes

  1. Wittmann M, Lehnhoff S. Age effects in perception of time. Psychological Reports, 2005. https://doi.org/10.2466/pr0.97.3.921-935
  2. Avni-Babad D, Ritov I. Routine and the Perception of Time. Journal of Experimental Psychology: General, 2003. https://doi.org/10.1037/0096-3445.132.4.543
  3. Block RA, Zakay D. Prospective and retrospective duration judgments: A meta-analytic review. Psychonomic Bulletin and Review, 1997. https://doi.org/10.3758/BF03209393

Preguntas frecuentes

¿El tiempo pasa más rápido para las personas mayores?

El estudio encontró esa sensación en periodos largos, como diez años, hasta cerca de los 50. En semanas y meses, la edad casi no influyó.

¿Por qué las vacaciones parecen largas al recordarlas?

Las experiencias nuevas dejan más recuerdos distintos, lo que hace que el periodo parezca más largo visto hacia atrás.

¿Se puede cambiar esta percepción?

Variar la rutina y vivir experiencias nuevas suele dejar más puntos de referencia en la memoria.

¿Por qué las semanas de rutina parecen pasar volando?

Porque el cerebro calcula el pasado por los recuerdos distintos que guardó. Los días parecidos dejan pocas marcas y, al mirar atrás, parecen más cortos.

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