El carrito que se llena solo
Entras al súper por tortillas y leche y sales con dos bolsas llenas. No es falta de fuerza de voluntad: es el ambiente y tu estado en ese momento trabajando juntos. Entender las dos cosas ayuda más que prometerte que "esta vez va a ser distinto".
Tres factores aparecen una y otra vez: el estado del cuerpo (hambre y cansancio), el diseño de la tienda y no tener un plan decidido antes de entrar.
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El hambre hace querer llevar cosas, aunque no sean comida
Un conjunto de cinco estudios publicado en la revista PNAS probó si el hambre influye en las ganas de adquirir objetos que no quitan el hambre. El resultado fue que sí: las personas con hambre se mostraron más dispuestas a tomar y comprar artículos no comestibles, como clips, tanto cuando eran gratis como cuando tenían que pagarlos. En una de las etapas, hecha en una tienda departamental, los investigadores compararon los tickets de quienes tenían hambre y de quienes habían comido.
Lo más curioso es que el hambre no hizo que les gustaran más los objetos. Solo aumentó las ganas de llevarlos. Los autores explican que el hambre activa un modo mental de "adquirir" que se extiende a decisiones que no tienen nada que ver con la comida.
Fuente: Xu, Schwarz y Wyer, Hunger promotes acquisition of nonfood objects, PNAS, 2015.
El cansancio y la tienda hacen el resto
Al final del día, con prisa, uno tiende a tomar lo que está más a la vista. Y lo que está más a la vista no está ahí por casualidad: las cabeceras de góndola, la altura de los ojos y la zona de cajas son los espacios de mayor visibilidad, y ahí aparecen lanzamientos, promociones y productos de compra por impulso.
A eso súmale las ofertas del tipo "lleva 3 y paga 2". Solo ahorran si ya ibas a consumir esa cantidad antes de que caduque. Si no, el descuento se convierte en desperdicio.
Por qué funciona la lista
La lista no es solo un recordatorio. Es una decisión tomada antes, en casa, sin hambre, sin prisa y sin el anaquel enfrente. Cuando llegas al súper, la pregunta deja de ser "¿lo quiero?" y pasa a ser "¿está en la lista?", mucho más fácil de responder justo cuando el autocontrol está más débil.
Una lista armada a partir de lo que vas a cocinar en la semana funciona todavía mejor, porque evitas comprar ingredientes sin destino. Mira por qué planear las comidas funciona.
Cómo usar el mecanismo a tu favor
- Come antes de ir. Es el cambio más simple y tiene respaldo en el estudio citado.
- Escribe la lista en el orden de la tienda. Menos vueltas por los pasillos significa menos exposición a las cabeceras.
- Deja un renglón libre. Un "algo que me guste" dentro de la lista evita la sensación de sacrificio que hace abandonar el plan en pocas semanas.
- Revisa la despensa antes. Buena parte de las compras repetidas viene de no recordar lo que ya hay en casa.
- Compara súper y mercado. Frutas, verduras y granos suelen salir más baratos en el mercado o el tianguis, y ahí también ayuda llevar la lista.
- Las ofertas solo entran si ya estaban en la lista o si es algo que siempre usas y alcanzas a terminar antes de que caduque.
Fuentes
- Xu AJ, Schwarz N, Wyer RS. Hunger promotes acquisition of nonfood objects. PNAS, 2015. https://doi.org/10.1073/pnas.1417712112
Preguntas frecuentes
¿Comprar con hambre hace gastar más solo en comida?
No solo. En el estudio de PNAS, las personas con hambre también quisieron llevar más artículos que no eran comida, incluso pagándolos.
¿Comprar en línea evita los antojos?
Reduce algunos detonantes, como el olor de la panadería, pero crea otros, como las sugerencias de productos y el envío gratis desde cierto monto. La lista sigue siendo la protección principal.
¿Conviene comprar al mayoreo?
Solo cuando el producto se va a consumir antes de caducar y hay espacio para guardarlo. Si no, el ahorro suele terminar en desperdicio.